Hola...
Si es que hay cosas que no se pueden evitar, y yo soy yo, me empeñe en ponerme los nombres que quiera, o escribir en el dominio que me de la gana, la yo que se pelea conmigo una y otra vez y la yo que vuelve y que echa de menos. Hoy se ha perdido un pedacito de mi, fíjate, milagros de la informática, supongo que eran cartas que yo tenía que haber enterrado hace tiempo, dentro de una botella de cristal, pero no pude. Nunca, por mucho que me emperre, he tenido valor para deshacerme de mi pasado, y tal vez uno de los fallos fué ese, intentar apartarlo de mi, de la yo que soy [porque las dos yo que soy ahora es la suma de todas las yo anteriores, con sus mochilas llenas de recuerdos, sonrisas, rencores y dolor incluidas] o sólo que, para variar, vuelvo a estar equivocada, y mi camino no es este, ni era aquel, ni existe, porque tal vez se perdió entre idas y venidas, o lo borré, igual que he borrado vida o creado mentiras. Me da igual, porque ya han vuelto a pesarme los brazos, yo a sentir el vacío y a arrepentirme de estarme dejando arrastrar, por una vida que ya no sé si es de una, de dos o de tres, pero en fin, tal vez algún día aprenderé a no meterme en follones...
A todo esto, los exámenes me han ido fatal, mi nuevo trabajo me está trayendo demasiados problemas y tengo ganas de hablar del tiempo, o de cosas normales, y de aprender a compartir y pedir ayuda sin necesidad de dar mil vueltas.
A todo esto, los exámenes me han ido fatal, mi nuevo trabajo me está trayendo demasiados problemas y tengo ganas de hablar del tiempo, o de cosas normales, y de aprender a compartir y pedir ayuda sin necesidad de dar mil vueltas.
Nunca pasamos de un amor a escondidas, de risas y de sentimientos de culpa, siempre supiste agarrarme a tiempo para que no cayera, nunca me habías dicho como te sentiste aquellos meses, y yo siempre pensé que era la única que sufría en la relación. Nunca podré olvidar como suena mi nombre en tus labios, y siempre voy a llevar conmigo el oscuro contraste de tu piel encima de mi pecho. Ese Nunca-Siempre me ha mantenido enganchada a ti tanto como para que, dos años después, cuando pude volver a mirarte a los ojos, siga sintiendo que fuiste el error más bello en mi vida. Por eso, porque nunca hablaremos el mismo idioma y porque siempre será con tu mujer con quien vuelvas cada noche, seguramente dentro de unos meses vuelva a Londres a que mis tramas se mezclen otra vez con las tuyas.
Y no sé que tiene de diferente estos días que nos hacen recordar, plantearnos y evaluar los meses, como su fueramos a poder cambiarlos, yo ya sé lo que le pido al nuevo año (cualquier cosa menos él).
Fuerza de voluntad: 17 días sin fumar y sin echarlo de menos!